Phil Borges

martes, 26 de julio de 2011

AMIGOS Y NADIE MÁS, EL RESTO LA SELVA. Jorge Guillén


A mis amigos les adeudo la ternura

y las palabras de aliento

y el abrazo

el compartir con todos ellos la factura

que nos presenta la vida paso a paso

a mis amigos les adeudo la paciencia

de tolerarme las espinas más agudas

los arrebatos del humor.


La negligencia

las vanidades

los temores

y las dudas


Un barco frágil de papel

parece a veces la amistad

pero jamás puede con el

la más violenta tempestad,

porque ese barco de papel

tiene aferrado a su timón

por capitán y timonel

un corazón…


A mis amigos les adeudo algún enfado

que pertubara alguna vez

nuestra armonía

sabemos todos que no puede ser pecado

el discutir alguna vez por…


A mis amigos legaré cuando me muera

mi devoción en un acorde de guitarra

entre los versos olvidados de un poema

mi pobre alma incorregible de cigarra.

EL ARTE DE JUGAR A VIVIR


“Si no ves la luz al final del túnel comparte una linterna... O consigue una.... donde haya"

Cuando pensamos a qué dedicar nuestra vida, qué deberíamos emprender, qué trabajo hacer para ser honesto en el camino; a menudo aparece un brainstorming inconsciente y no evocado de imágenes, sensaciones, sonidos... en fin; algo parecido a cual cocido de la abuela en plena ebullición.

En ocasiones buscamos herramientas que nos ayuden a tener la certeza de estar en el camino adecuado, buscamos y buscamos hasta a veces terminar exhaustos y sin respuestas. Hay personas atrevidas que te dan consejos directos, otras más comedidas intentan empatizar de manera somera y diplomática, pero en definitiva el caos se mantiene en tu coco, y no sólo no ves la luz al final del túnel (aunque te presten la linterna), sino que con tanto consejo, orientaciones "absolutas y certeras", lo que terminas es casi al borde del colapso, donde no hay gelocatil que lo calme.

La respuesta en cualquier caso, está en nosotros... en buscar la serenidad, en recuperar esa intuición que progresivamente hemos estado ignorando como si no fuera parte nuestra, como si fuera un anexo de moda en las últimas tendencias de meditación, chi kun, tai chi... o cualquier neo tendencia. Si somos capaces de incorporar el silencio, la FE en nosotros como seres perfectos, nuestro tiempo y espacio sagrado, seguramente dejaríamos que la INTUICIÓN a la que a menudo volvemos la espalda, sea la que nos guíe hacia esos objetivos existenciales, que nos permitirán encontrar la excelencia; la felicidad en definitiva.

Pero el arte de creer en nosotros, de recuperar ese espacio, de ser felices como seres humanos, debe trascender a lo banal, para dar paso a "eso" que nos hace ser seres perfectos e incorporar el amor incondicional a nuestras vidas.... ese es el trabajo perfecto, la vida deseada, la felicidad en estado puro...

En definitiva, todo lo que configura ese camino, el conjunto de esas vivencias, la fe que nos mueve... el movimiento por tanto, es el lugar donde reside el quid de la cuestión... No es el punto de llegada, el final, lo verdaderamente importante... sino el camino, y sobre todo el caminar... las personas que nos tornamos en ese proceso.... eso es lo que configura ese estado de tanto anhelo e inquietud para la humanidad, y que tan a mano tenemos, pero pocas veces tenemos tiempo para percibir, y vivir con plenitud... Hoy podría ser un buen momento para empezar a incorporar en nuestra vida con Conciencia y Consciencia, por qué no?

KAIZEN


Kaizen es un método japonés que propone pequeñas mejoras día a día de forma continua. El aspecto clave de este método es que es un proceso de mejora en curso, interminable en realidad. Es un método suave y gradual en contra de las prácticas occidentales más habituales, que suelen proponer: desechar para comenzar de nuevo.

Kaizen, es el cambio en acción, la mejora continua. En las empresas es un elemento clave que trata la calidad tanto en el trabajo individual como en el colectivo; y predica como decían los abuelos en tiempos A, no dejar para mañana lo que puedas hacer hoy. Esa es la base de la milenaria filosofía Kaizen y en definitiva lo pretende es dejar constancia que siempre es posible hacer mejor las cosas.

Este método aplicado al ámbito empresarial deja constancia de los resultados más que favorables, que hacen de culturas como Japón un referente en materia de mejora, perfeccionamiento y aprovechamiento de sinergias, que mantienen como común objetivo la mejora continua... de los procesos , el aprovechamiento coyuntural, y sobre todo y de manera específica, el valor del trabajo en equipo, para alcanzar las metas propuestas.

Ahora bien, como siempre me sigo preguntando en qué lugar dejamos aparcados los miedos, la pereza, nuestro ego, y todas las barreras que como un piloto automático se activan de manera casi invisible... No hay que olvidar que no estamos en Japón... por o menos todavía; así como tampoco deberíamos obviar que en occidente estamos más preocupados por otras cosas...

Nos olvidamos que la conciencia colectiva, la comunidad en su conjunto en definitiva es la única respuesta para reinventarnos... pero claro!! eso implica Responsabilidad, Decisión, Dejar de lado nuestra tan común individualidad... necesitamos generar, vivir cómodos, disfrutar sin conciencia... para qué? porque como alguien o alguienES decían ... la vida son dos días y la mitad... noches!! así que Carpe Díem y déjate de Kaizen y filosofías que nada tienen que ver con nosotros.

Sin pretender ser ni determinista ni fatalista, ya quisiera ver cómo una sociedad como la nuestra podría encajar y resurgir tras un desastre como el pasado en Fukushima. No sé si será el Kaizen o mil herramientas orientales más... que hacen del conjunto el valor social, y dejan de lado los egos e individualidades; para tal técnica Kaizen... poco a poco paso a paso, renacer de las cenizas como el ave fénix para continuar escribiendo su historia.
Seguramente aquí no será un tsunami, pero el Planeta está ajustándose no sólo en Japón... así que más vale, retomar la necesidad de tomar conciencia colectiva, y día a día, mejorar poco a poco, recuperando valores que un día tuvimos como colectivo y hoy enterramos en cualquier rincón en pos de la modernidad.